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Aspectos místicos y teológicos del Yoga clásico

Emiliano E. J. Crivellari

(Aclaración: este texto fue confeccionado especialmente para un curso superior destinado a docentes y estudiantes avanzados, forma parte de un material extenso y sumamente específico)

En el presente artículo realizaré un breve análisis sobre el yoga de Patañjali, aquellas prácticas compendiadas por él en su obra Yoga-sūtras.

El enfoque que le daré no será el clásico que puede obtenerse de la mayoría de las obras si no el proveniente de determinados textos de investigación y únicamente estará destinado a resaltar dos cuestiones: la corriente de pensamiento dentro del cual surgió la obra, y consecuentemente, los efectos de esa corriente de pensamiento sobre el aspecto teólogico del yoga expuesto por Patañjali, es decir, la participación o no de determinada deidad y su importancia en la práctica.

El principal motivo que me llevó a realizar este trabajo es intentar comprender el concepto “Yoga clásico” y su alcance, dado que varias veces me ocurrió que llamado por maestros que enseñaban este tipo de práctica, me topé con diferentes variantes que se presentaban como propias del sistema cuando, en realidad, debería aclararse que, quizás, no lo sean.

Advierto, como siempre lo hago, que el presente no constituye una crítica a ninguna escuela ni maestro y no tiene la más mínima intención de ofender. De hecho evolucionar a partir del yoga clásico e incluir en su práctica elementos que no eran originales no me parece desacertado, todo lo contrario, implica el virtuoso trabajo de interpretación del maestro y su aporte al avance de la disciplina. El único fin que tiene el presente texto es informativo y académico.

De esta manera este artículo se compondrá de dos partes, esta primera, orientada a la situación histórica y filosófica/teológica donde surge el Yoga, y la segunda orientada al contenido propio del yoga expuesto por Patañjali.

Contexto histórico:

Realizar un resumen de la historia de la filosofía y/o teología de la India en apenas unos párrafos es prácticamente imposible, no obstante, intentaré realizar un breve esquema que represente al menos un punto de referencia donde ubicar el trabajo de Patañjali. Para este intento seguiré la cronología propuesta por Javier Ruiz Calderón, al menos parte de ella. De esta forma tomaré tres de las etapas de la historia de la India y el hinduismo que menciona en su obra “Breve Historia del Hinduismo”:

  • Periodo védico (c. 1300-900 a.C.): Entrada de los arios en la India. Su religión, el vedismo, fue la forma más antigua del hinduismo.
  • Asentamiento de los arios y primeros reinos regionales: El vedismo se transformó en brahmanismo, al principio sólo ritualista (c. 900-600 a.C.) y después también místico (c. 600-400 a.C.).
  • El periodo clásico (c. 400 a.C. - 500 d.C.) fue la época de plenitud de la civilización hindú y el brahmanismo clásico la forma correspondiente de hinduismo.

También en esta época se sentaron las bases del hinduismo en sentido estricto o épico y puránico, que es el que todavía existe en la actualidad.” (Ver nota al pie 1)

Así tenemos un primer período, el Védico, cuya religiosidad se estructura en torno a los vedas. Dada la enorme cantidad de textos que componen los vedas (incluso su heterogeneidad) resulta sumamente complejo sintetizar su contenido, no obstante puede afirmarse que una parte claramente representativa de aquellos tienen como finalidad obtener el favor de los Dioses, por lo que centran la actividad religiosa en torno al ritualismo y al sacrificio como medio para alcanzar tal fin. Tal fue la importancia del rito que tuvo dos consecuencias inmediatas, los Dioses con los que las personas podían relacionarse a través del sacrificio cobraron relevancia en detreimiento de los otros. Y por otro lado, una casta en particular, los brahmanes, sacerdotes, quienes habían desarrollado los elementos, mecanismo y contenido del rito; y que eran, además, los encargados de realizar la mayoría de los ritos, comenzaron a cobrar fundamental importancia.

“La importancia primordial del sacrificio hizo que los sacerdotes llegaran a ser considerados más poderosos que los propios dioses…” (Ver nota al pie 2)

Entramos así en la plenitud del Brahmanismo ritualista. Con el paso del tiempo aquella misma estructura de la concepción ritualista de causa-consecuencia (hacer tal cosa para obtener tal otra) se comenzó a aplicar a otros aspectos de la vida de las personas:

“En el brahmanismo ritualista se creía que la realización correcta de los sacrificios produciría una reacción favorable del cosmos, y la incorrecta, una desfavorable. Después esta creencia se extendió a todas las acciones: la conducta moralmente buena sería recompensada, y la mala, castigada por las fuerzas rectoras del universo. Es la llamada «ley del karman», la «ley de la acción», de la retribución moral de las acciones…” (Ver nota al pie 3)

Aquel pensamiento fue el que dio origen a la creencia de la reencarnación, así, las personas de alguna forma sufrían en esta vida castigos por acciones que quizás habían realizado en vidas anteriores, y al contrario también, las personas que a pesar de sus malas acciones parecían ser favorecidas, tendrían que soportar sus consecuencias en vidas posteriores.

“…la idea de la reencarnación nació acompañada de un nuevo ideal religioso: la liberación (moksa) de samsāra, de la existencia limitada, del ciclo inacabable de nacimientos y muertes. Desde las upaniṣad esa liberación constituye para el hinduismo el bien supremo y el fin último del hombre (…) la causa de la esclavitud del alma es la ignorancia de su verdadera naturaleza: el ser humano cree que su verdadera realidad es el compuesto formado por el cuerpo y la mente, e ignora que en realidad es un alma (ātman) perfecta y pura. Al identificarse con el organismo psicofísico se cree imperfecto, siente que le falta algo y experimenta deseos, que le llevan a actuar, gozando cuando puede satisfacerlos y sufriendo cuando no puede conseguirlo. (…)Por tanto, la ignorancia (avidyā) de nuestra verdadera naturaleza espiritual es la causa del deseo, la acción, el placer y el dolor. El deseo es la fuerza que hace encarnarse al alma una y otra vez buscando inútilmente, en el contacto con objetos limitados, la felicidad infinita que anhela y que solo podrá encontrar en sí misma.

La única forma de abandonar el ciclo de las reencarnaciones es, pues, destruir la ignorancia, descubrir que no somos este cuerpo y esta mente sino un alma libre de todo lo mundano y, en último término, idéntica a lo divino…” (Ver nota al pie 4) Siguiendo el esquema de la concepción mencionada encontramos al Darsana Sāmkhya que se basa, principalmente el cual no participa de la existencia de un Dios o deidad suprema, siendo un sistema ateo, ya aquella liberación buscada se obtiene gracias al conocimiento y no al favor o gracia divina. Dentro de este sistema surgió el Yoga-sūtras de Patañjali.

Es necesario advertir que existen determinados aspectos de la cultura en la que se desarrolló el yoga que generan falta de unanimidad entre las fechas propuestas por los distintos autores, básicamente tal situación se debe, principalmente, a dos aspectos: la prevalencia de la transmisión oral sobre la escrita y la codificación no contemporánea al desarrollo de la historia, es decir, cuando finalmente se dejó constancia escrita de las creencias estas llevaban, probablemente, siglos ya instaladas como costumbre y bajo un desarrollo y transmisión oral.

De esta forma por ejemplo nos encontramos con el siguiente problema:

“El texto básico del sistema Yoga son los Yoga-sūtras (“Aforismos del Yoga”) de Patañjali, que debe ser ubicado entre el 300 y el 500 después de Cristo…” (Ver nota al pie 5)

“…Históricamente, Patañjali debe haber vivido entre -500 y -200…” (Ver nota al pie 6)

Tales posturas nos brindan una diferencia que va desde 500 años hasta ¡un milenio!, por lo que todo intento de fidelidad al real desarrollo cronológico sería en vano. A su vez los intentos de análisis comparativos entre los diversos sistemas yóguicos de los que existe constancia serían sumamente inexactos, por ejemplo, tomando la amplitud de época mencionadas cabría preguntarse ¿Qué texto precedió a cuál, los “Yoga-sūtras ” o el “Mahabarata”?, ¿Los “Yoga-sūtras ” fueron contemporáneos al auge del tantrismo (Siglo IV)?, etc.

Advertido esto comenzaré con el análisis de tres posturas, provenientes de tres investigadores diferentes relacionadas con el yoga propuesto en los Yoga-sūtras, y que lo relacionan con el Dárshana Sāmkhya dentro del cual, se elaboró. Las tres posturas presentan una relación sensiblemente diferente en lo que respecta al misticismo del Yoga de Patañjali, así la primera considera que los Yoga-sūtras presentan un “teísmo bastante superficial”, la segunda los considera deístas y la tercera expresamente ateo.

Así encontramos la primera postura, perteneciente a Mircea Eliade,

“Patanjali ha elegido las ya verificadas por una experiencia secular. En lo concerniente a los cuadros teóricos y el fundamento metafísico que Patanjali otorga a esas prácticas, su aporte personal es mínimo. No hace más que retomar, a grandes rasgos, la filosofía Sāṃkhya, ordenada por él en base a un teísmo bastante superficial, donde exalta el valor práctico de la meditación. Los sistemas filosóficos Yoga y Sāṃkhya son tan parecidos que la mayoría de los conceptos expresados por uno son válidos para el otro. Las diferencias esenciales son escasas: 1°) mientras el Sāṃkhya es ateo, el Yoga es teísta, ya que postula la existencia de un Dios supremo (Isvara); 2°) mientras que, según el Sāṃkhya, el único camino hacia la salvación es el del conocimiento metafísico, el Yoga otorga considerable importancia a las técnicas de la meditación. En resumen, el esfuerzo verdadero de Patanjali fue dedicado a la coordinación del material filosófico —sacado del Sāṃkhya— concerniente a las recetas técnicas de la concentración, la meditación y el éxtasis. Gracias a Patanjali, el Yoga, que era de tradición mística, se convirtió en un "sistema de filosofía"…” (Ver nota al pie 7)

Entonces, de lo expresado podemos concluir que Patañjali logró tomar el yoga, siendo una práctica de tradición mística, y pudo adaptarlo, convirtiéndolo en un sistema de filosofía con elementos propios del samkhya, esencialmente ateo, aunque en esa adaptación Patañjali mantiene un “teísmo bastante superficial”.

A continuación citaré otra postura,

“El yoga de Patañjali sistematiza un conjunto de prácticas ascéticas y místicas procedentes de la tradición de los renunciantes (…) Doctrinalmente, acepta la ontología del sāṃkhya, pero añade un vigésimo sexto principio a los aceptados por esa escuela: el īśvara, «el Señor», un purusa (alma) eternamente libre que sirve de modelo y objeto de meditación para el yogin (practicante de yoga). No hace nada, no influye en absoluto sobre el universo. El yoga clásico es, pues, deísta, aunque casi todos los comentaristas posteriores de los Yogasūtras conviertieran al īśvara en un verdadero Dios creador y soberano del universo…” (Ver nota al pie 8)

Nótese que el autor, a diferencia de la anterior, utiliza el concepto “deísta”. “Deísmo” y “Teísmo” son conceptos con sustanciales diferencias e implicancias. A continuación trascribo dos citas que ilustran ambas posturas:

“DEÍSMO, doctrina que sostiene que la auténtica religión es la religión natural. (…) La mayoría de los deístas desestiman la religión revelada considerándola una ficción. Dios desea que sus criaturas sean felices disponiendo que la virtud sea un medio para ello. Puesto que la bondad divina es desinteresada, Dios se ha asegurado de que la sabiduría requerida para alcanzar la felicidad sea universalmente accesible.

La salvación no puede, por tanto, depender de una especial revelación. La verdadera religión es una expresión de la naturaleza humana universal cuya esencia es la razón y que es la misma en toda época y lugar (…) Al final del siglo XVIII el término acaba significando la creencia en un «Dios ausente» que crea el mundo, ordena sus leyes, y entonces lo abandona a sus propios mecanismos…” (Ver nota al pie 9)

“Deísmo: Etimológicamente parece equivaler a un sistema que se afirma a Dios; en este sentido coincidiría con el Teísmo. Pero el uso no sólo distingue si no que opone el uno al otro. El Teísmo es un sistema ortodoxo, que admite íntegramente la Teodicea Cristiana (…) En cambio el Deísmo es una concepción racionalista de la divinidad que toma por base la razón humana y no la divina Revelación (…) El Deísmo, poco a poco, minimizando la divinidad se va acercando al Ateísmo y al Panteísmo…” (Ver nota al pie 10)

Los términos expresados guardan lógica con los argumentos expuestos, así, el yoga de Patañjali, parecería presentarse como un sistema expuesto bajo un “Teísmo superficial” o un Deísmo. No devoto ni adoracional de ninguna entidad divina superior, si no racionalista, naturalista y universal.

Por último la postura de los investigadores Tola y Dragonetti:

“En cuanto al más elevado concepto de Dios de los indios no es precisamente en el Yoga que se encuentra, ya que el Yoga inicialmente fue ateo, lo cual es lógico si se tiene en cuenta su subordinación doctrinaria al sistema Sāṃkhya que propugna un dualismo en que la idea de Dios no tiene cabida. La noción de ''Señor'' (Īśvara) es una incorporación tardía al sistema del Yoga que se transforma así en teísta. De todos modos, el Īśvara del Yoga, aún del Yoga ya teísta, tiene una función muy deslucida en el sistema: puede ser eventualmente objeto, soporte de la concentración de la mente, al igual que un punto luminoso, o puede ser un acelerador o facilitador del proceso, al igual que el fervor y la energía puestos en sus prácticas por el adepto….” (Ver nota al pie 11)

En esta última cita lo autores utilizan directamente la expresión “ateo” para referenciar al yoga en sus orígenes, y consecuentemente el de Patañjali, reconociendo la conversión de la disciplina al Teísmo con posterioridad.

En definitiva, y en lo personal, creo que el yoga clásico de Patañjali puede ser considerado ateo, o cuando mucho no exactamente ateo pero sí, definitivamente, un yoga donde Dios dista mucho de ser un fin trascendente al que se aspira. En esta concepción del yoga, la utilidad de la práctica es liberarse del ciclo de las reencarnaciones y no la “unión con Dios” considerando a éste como un ser personal diferente del practicante. Tampoco busca obtener su favor, ni un beneficio suyo en este mundo. A su vez la carencia de un contenido místico hace que el yoga clásico, en su versión original, sea incompatible con ideas como la kundalini y los chakras, por lo tanto tiene un objetivo claramente distinto, entre otros, al del Hatha Yoga (dado que este es un yoga tántrico), eso sin contar la casi nula mención a asanas en relación a las utilizadas por el Hatha Yoga.

Por otro lado, si bien es contenido de otro artículo, dado el énfasis puesto por el autor en relación a los estados mentales y el alcance del trance, cualquiera que accede al texto de los Yoga-sūtras notará que las asanas son apenas un elemento de los 8 que componen el yoga, y además prácticamente no desarrolla aquel punto, lejos está de describir la cantidad de asanas que solemos utilizar hoy en día como pertenecientes al sistema. El yoga clásico tiene su centro de trabajo en la mente, la conciencia, los procesos mentales, la razón, el conocimiento, la meditación y sobre ella se establece y construye.

Como advertí, el yoga clásico de los Yoga-sūtras es un yoga de 8 partes, es decir ashtanga, a pesar que hoy en día esa denominación suele utilizarse, como diminutivo de “Ashtanga Vinyasa Yoga”. Cito un fragmento de una nota de Ricardo Filomena que ilumina la cuestión:

“Nos estamos refiriendo al Ashtanga Vinyasa, técnica originaria del sur de la India, -aunque se llame Ashtanga, nada tiene que ver, al menos en la superficie, con el Yoga Clásico o Ashtanga Yoga de Patanjali. Redescubierto por Sri T. Krisnamacharya en los años 30, fue mantenido aparte de las grandes corrientes del Yoga que desembarcaron en Occidente entre los años ’20 y ‘70. Recién en 1975 fue introducido por primera vez en San Francisco. Desde entonces muchos actores y gente famosa lo han adoptado como una práctica personal…” Filomena Ricardo. “El Ashtanga Vinyasa Yoga, una técnica poderosa” (Ver nota al pie 12)

Finalmente, considero honesto advertir que nada nos permite afirmar de manera acabada y con certeza, que no existieran, mientas Patañjali compendiaba los Yoga-sūtras , otras variantes del yoga con más o menos puntos de contacto con su visión o con variaciones o contenidos diferentes a los suyos y más acordes a otros como los tántricos (especialmente hatha yoga). No obstante los límites del presente artículo, tal como advertí al comienzo, se relacionaban con aspectos determinados en torno al contexto de surgimiento de los Yoga-sūtras, así como cuestiones místicas y la participación e importancia de figuras divinas en el sistema, y con intención meramente didáctica e informativa para los interesados en el tema; por lo tanto dista mucho de ser un panorama completo y acabado de toda la cultura de la India y sus prácticas en el periodo aludido.

  • Ruiz Calderón Javier. “Breve Historia Del Hinduismo. De Los Vedas Al Siglo Xxi” Editorial Biblioteca Nueva. Pag 28
  • Ruiz Calderón Javier. “Breve Historia Del Hinduismo. De Los Vedas Al Siglo Xxi” Editorial Biblioteca Nueva. Pag 58
  • Ruiz Calderón Javier. “Breve Historia Del Hinduismo. De Los Vedas Al Siglo Xxi” Editorial Biblioteca Nueva. Pag 67
  • Ruiz Calderón Javier. “Breve Historia Del Hinduismo. De Los Vedas Al Siglo Xxi” Editorial Biblioteca Nueva. Pag. 70 y ss.
  • Tola Fernando - Dragonetti Carmen. “La Filosofia Yoga”. Kairos. Barcelona. Pag. 13
  • Iyengar B.K.S. “Luz Sobre Los Yoga Sūtras De Patañjali.”. Kairos. Barcelona. Pag. 27
  • Eliade Mircea. “Yoga. Inmortalidad Y Libertad”. Editorial La Pléyade. Buenos Aires. Pag. 21
  • Ruiz Calderón Javier. “Breve Historia Del Hinduismo. De Los Vedas Al Siglo Xxi” Editorial Biblioteca Nueva. Pag. 103
  • DICCIONARIO AKAL DE FILOSOFÍA. Robert Audi (editor). Ediciones Akal, S. A. Madrid
  • Parente Pietro, Piolanti Antonio, Garofalo Salvatore. “Diccionario de Teología Dogmática”. Editorial Litúrgica Española. Barcelona.
  • Tola Fernando - Dragonetti Carmen. “Filosofia De La India: Del Veda Al Vedanta: El Sistema Samkhya”. Kairos. Barcelona. Pag. 64 y ss.
  • http://www.ashtanga.com.ar/notas/vinyasa_yoga_1ra%20nota.htm" consultado el 21/11/16